PINTACARITAS

Hoy me apetece contar porque llegue a hacerme pintacaritas, para saberlo tenemos que retroceder en el tiempo unos cuantos años. De pequeña, cuando leía cuentos, me encantaba sentirme como una de las protagonistas de los mismos.
Me gustaba disfrazarme, me imaginaba que poseía alguno de los objetos de los protagonistas, que era la dueña de esa pequeña casa del bosque de la que hablaba el autor o del gran castillo donde se desarrollaba la historia.
Me gustaba fabricarme mi lugar de la historia y vivirlo en primera persona, lastima no tener fotos de aquellos momentos, pero entonces con un carrete de 24 fotografías, vivías todo un año.
Cuando empecé a prepararme como cuentacuentos de forma profesional a menudo recordaba aquellos momentos, y una sonrisa se dibujaba siempre en mi cara. Por eso pensé que podía hacer algo con los peques a los que contaba cuentos y que mejor manera que convertirles en piratas cuando escuchaban la historia del «Capitán cacurcias», en princesas o príncipes cuando el cuento fuera «La percusión de Palacio» o en cualquier otro personaje que les gustara que tuviera relación con la historia. Y así comencé a prepararme como pintacaritas y he de decir que es un trabajo muy gratificante, los están encantados con sus caritas y les hace meterse más en la historia.
La imaginación de los niños es enorme pero nunca les viene mal algo de ayuda.
Ahora con la pandemia, tenemos que dejar de lado esto del pintacaras, ¿se os ocurre alguna forma de poder meter a los niñ@s en la historia que sea totalmente acorde a la normativa sanitaria frente a la covid-19?